Diario de Carrera: ¿Quién es más apto: un profesional con formación lingüística o un técnico en el asunto?

Por Paulo Macedo, Traductor Público y Director Técnico
¿Cuáles son las principales cualidades de un traductor? La respuesta, claro, no es
simple, con toda seguridad hay controversias. Que un traductor debe ser
apasionado por idiomas, lector compulsivo y perfeccionista, no se discute. Pero,
un debate antiguo, es que, hasta donde yo sé, no se ha llegado a ninguna
conclusión, y dice relación a ¿quién sería más indicado para traducir: un
profesional con formación lingüística o un técnico en el asunto a ser traducido?
Un texto en el área de medicina, por ejemplo, ¿sería mejor traducido por un
traductor con formación en letras o por un médico que conociera el idioma? De
un modo general, las agencias acaban utilizando a los dos profesionales, uno para
traducir y el otro para revisar.
Las personas acostumbran a ignorar otro aspecto relevante para quien quiere ser
traductor: más que el idioma extranjero, es esencial dominar el portugués.
Normalmente, con honrosas excepciones, se le pide al traductor que traduzca
para su lengua natal. Hasta podemos encontrar profesionales brasileños
traduciendo del portugués para otros idiomas, pero, como lo dije antes, esto es
raro. Ciertos organismos internacionales, como la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), por ejemplo, ni siquiera considera la contratación de un traductor
brasileño para traducir para cualquier idioma que no sea el portugués.
Todavía más, hay una cuestión relacionada a la remuneración del traductor.
Normalmente, los trabajos se cobran en función del número de laudas (páginas).
Por cierto, lauda es una invención brasileña, pues no existe en ningún otro lugar.
¿Qué es una lauda? En los tiempos de la máquina de escribir, la lauda se
justificaba, la página era tabulada y el número de palabras dactilografiadas
prácticamente se repetía de página a página. Hoy, con el computador, esto no se
justifica.
Tenemos la lauda jurada, la lauda periodística, la lauda literaria y otras. En todo
el mundo se cobra por la palabra y este es un criterio bastante justo, desde que
usted no traduzca al alemán. En este caso, se cobra por el número de caracteres,
pues las palabras pueden ser kilométricas.
Por el otro lado, se encuentra el cliente, que normalmente no tiene idea del
proceso de traducción y entrega un texto con 20 mil palabras y espera que la
traducción esté lista y revisada el mismo día. Esto sucede cuando el cliente no
explica vía telefónica que el documento que necesita traducir es muy fácil y tiene
solo dos páginas. El total de palabras contenidas en dos páginas puede variar
mucho.
Basta pensar en el trabajo que significaría traducir dos páginas de la Biblia o del
Diario Oficial de la Unión (DOU). Esta es una cuestión que alcanza a los
freelancers. Al inicio de carrera, mi sugerencia es que el traductor menos
experimentado busque a las agencias de traducción. Pero, las principales
diferencias entre el trabajo del freelancer y del traductor de agencia se abordarán
en el próximo post.